Javier el Rata
Taxista bakala, que ha logrado convertirse a efectos prácticos en el príncipe de Alcorcón.
Clan: Brujah
Edad aparente: Veintitantos
Abrazo: 2004
Sire: Eliezer
Apariencia: Matón, de aspecto brutal. Viste a lo bakala.
Personalidad: Bakala macarra e ignorante, algo estúpido. Desconfiado. A veces simpático.
Dónde encontrarlo:Alcorcón
El Rata ha hecho su aparición recientemente, cuando fue capturado por el Príncipe, por no haberse presentado. Se descubrió que era chiquillo de Eliezer, un brujah neonato. Eliezer fue también capturado y torturado, pero se perdonó a ambos su vida.
Desde entonces, El Rata se ha ganado la confianza de Don Ginés, el primogénito Brujah, y se ha hecho con el control de Alcorcón, donde ha abrazado a Vicky, su novia de su vida mortal. Muchos le conocen ya como “El Príncipe de Alcorcón”.
Las malas lenguas dicen que quien controla sus acciones es Ibrahim, el joven e impopular Tremere, pero otros dicen que este es demasiado insignificante para haber logrado algo así.
Weisshaupt
Gerhard Weisshaupt es el Regente de la Capilla Tremere en Madrid, y el vampiro más anciano de la ciudad ahora que Don Alberto ha desaparecido.
Clan: Tremere
Edad aparente: 17
Abrazo: Siglo XVII
Sire: Sofía
Apariencia: Un joven bellísimo, con una tonsura que muestra su pasado monacal. Rubio, ojos grises. 165 cm. Delgado. Su mirada es terríblemente fría y perturbadora, y su trato distante, y despectivo. No pierde oportunidad de demostrar su superioridad intelectual frente a los demás. Sin embargo, pierde los estribos con facilidad, y sus enfados son frecuentes.
El vampiro más antiguo y poderoso de Madrid, tras la desaparición de Don Alberto. Fue abrazado en Alemania, en el siglo XVII, por Sofía, la regente de la capilla de Madrid.
Gerhard estuvo con Sofía hasta el 1726, fecha en que fue llamada a Viena. Desde entonces, Weisshaupt se hizo cargo de la capilla madrileña, dando un apoyo moderado a Don Alberto.
Tras la desparición de Don Alberto, Weisshaupt y Palmira, la primógenita Lasombra, dieron todo su apoyo a Armando como el nuevo príncipe, y se han convertido en su soporte frente a Helena y sus aliados. Muchos en la ciudad afirman que fueron ellos quienes asesinaron a Don Alberto, para gobernar la ciudad, y que Armando no es más que un títere.
Ha abrazado a varios chiquillos, y casi todos los miembros de la capilla llevan su sangre, pero en la actualidad sólo sobrevive Ana, la más joven. Ana parecía estar llamada a tener un papel más importante en la Capilla, pero en los últimos meses, parece haber sido desplazada por Ibrahim, el más joven de los Tremere. Esto ha aumentado las tensiones en la Capilla, y en los salones del Eliseo se rumorea que Ana sólo está esperando el momento adecuado para asesinar a Ibrahim, o hacerle caer en desgracia.
El Cuarto Mandamiento
Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar (Éxodo,.20,12)
Un año atrás, Madrid era una ciudad tranquila para los Vástagos. Don Alberto, un antiguo Ventrue, era el Príncipe desde hacía siglos, desde antes de que ningún otro de sus súbditos hubiera nacido. Nadie osaba desafiar su poder.
Y una noche, Don Alberto desapareció. Siguieron unas noches caóticas, donde muchos vástagos murieron. Nadie parece saber qué sucedió exactamente, pero, cuando todo terminó, Armando, el chiquillo del chiquillo de Don Alberto, fue presentado como nuevo príncipe, apoyado por Gerhard Weishaupt, el Regente Tremere, y Palmira, la líder de los Antitribu Lasombra.
Pero Armando nunca fue totalmente reconocido como Príncipe, y la lucha continúa en Madrid desde entonces. Los anarquistas se muestran más activos que nunca, y dos vástagos (Helena, la chiquilla de Don Alberto, y Don Ginés, el primogénito de los Brujah) anunciaron su intención de acceder al principado. Y los rumores empezaron a extenderse entre los vampiros: que el Sabbath invadirá Madrid, que un Arconte, o hasta un Justicar, vendrá a solucionarlo todo…
Hace un año de eso, y una nueva generación de vástagos ha sido abrazada en Madrid, que no han conocido nada más que la lucha entre clanes y antiguos, y que no pueden evitar formar parte de ella, ser utilizados como peones entre las guerras de sus progenitores…
Así empieza El Cuarto Mandamiento, una partida de Vampiro: La Mascarada que se juega desde hace algo más de un año.
Pronto mucho más, en estas páginas.