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Jun 14

La Europa del Año 535

Posted on Wednesday, June 14, 2006 in Juegos de rol

El Imperio

Hace cinco años que terminó la guerra con los vikingos, y nadie puede discutir ya la supremacía del Imperio en Occidente. Su capital es Worms, donde reside el emperador, pero la ciudad más importante sigue siendo Roma.

El idioma oficial es el germano, pero en todos los territorios del viejo imperio romano se habla el latín, y el Germania se usa también el latín como lengua culta. Los germanos que se han instalado en el sur conservan su idioma, pero utilizan a menudo el latín.

La religión oficial es también la germana, pero los romanos siguen adorando a sus viejos dioses. El mismo Siegfried participaba de su culto en sus primeros años en Roma, y, nominalmente, continua siendo el Pontífice Máximo de Roma. También están muy extendidos los cultos orientales, como los de Mithra e Isis. En las grandes ciudades hay muchos judíos, que tienen su propia religión.

Roma

Roma tiene el estatus de ciudad estado, y su propio gobierno. Siegfried restauró en el año 12 las instituciones de la República. El gobierno está presidido por dos cónsules, elegidos por el Senado. El Senado es elegido por los ciudadanos romanos. Siegfried y sus representantes en Roma se reservan el derecho a vetar la elección de cualquier senador, o cualquiera de las decisiones del Senado; pero esto rara vez sucede: los senadores no se atreven a desafiar al emperador, y generalmente sólo hacen propuestas a las que este no vaya a oponerse. Desde la muerte de Carlomagno,  hace más de doscientos años, ninguna decisión del Senado había sido contraria al emperador; pero hace unos meses, Flavius Drusilus, el cónsul de Roma, fue apartado de su cargo por el gobierno imperial, tras pedir en una sacrificio a Marte que les diera fuerzas para librarse del yugo de los bárbaros. En la actualidad, Flavius está encarcelado, pero algunos esperan que sea liberado pronto y se le permita partir al exilio.

Las legiones romanas, excepto la primera, pertenecen ahora a Siegfried, que llevó las águilas a Worms, y las hizo símbolo de su ejército. La primera legión todavía pertenece al Senado, y permanece en Roma para proteger la ciudad. Pero también acampa cerca de la ciudad la sexta legión, formada por soldados de las riberas del Rhin, fieles al emperador, y mucho más numerosos y expertos que la primera legión romana.

Italia

El resto de Italia está dividido en multitud de ciudades estado dominadas por el Imperio. Algunas  son repúblicas, y otras monarquías, con reyes romanos o germanos. Hay numerosas rivalidades entre estas ciudades, y muchos dicen que, sin el Imperio, Italia se vería abocada a una guerra sin fin, como la que provocó la decadencia de la Grecia clásica.

Las Galias

Cada una de las tres provincias de la Galia tiene un gobernador, generalmente germano, nombrado por el Emperador, que se cuentan entre los hombres más poderosos del Imperio. Estos gobernadores no suelen durar más de diez años en el cargo, y luego son llamados a Worms, para ocupar altos cargos en el consejo del Imperio, o son enviados a Roma, como representantes de Imperio.

Los dos grandes intentos de rebelión que ha sufrido Siegfried nacieron aquí: Carlomagno procedía de una importante familia germana establecida en la Galia, de donde surgieron muchos gobernadores, y Otto era el gobernador de la Galia Transalpina cuando se alzó en armas contra su señor.

Tras la derrota de Carlomagno, se le profetizó a Siegfried que algún día surgiría de esa estirpe el hombre que lo derrocaría. Toda su familia fue exterminada. Algunos huyeron a Navarra, pero Turpin los entregó a Siegfried, para evitar represalias.

Germania

Esta región, que no formó parte del Imperio Romano, es radicalmente diferente a las demás. Está dividido en pequeños feudos, controlados por nobles germanos desde sus castillos, cada uno de ellos con su propio pequeño ejército.

La población urbana es mucho más reducida que en Italia, o incluso en las Galias, y se concentra alrededor de los castillos de los señores feudales. La cultura y el arte están mucho menos extendidas, e incluso muchos de los nobles son analfabetos.

Dinamarca

Dinamarca fue anexionada al Imperio hace cinco años, con el tratado que puso fin a la guerra, y ahora la gobierna, como las Galias, un enviado de Siegfried. Los daneses no aceptan el dominio germano, pero, a la vez, se sienten traicionados por su gente, que les entregó a Siegfried a cambio de la paz.

Los vikingos

Tras la guerra con el Imperio, los vikingos, unidos por primera vez bajo el mandato de Leif Eriksonn, parecen haber abandonado todo interés en Europa. Todas sus energías se ha desviado ahora hacia Vinland, una nueva tierra descubierta en el oeste, y donde Leif Eriksonn ha establecido su capital, en una ciudad recién fundada llamada Leifborg.

El tratado de Aquisgrán, que puso fin a la guerra prohíbe al Imperio navegar hacia el oeste, y los mapas vikingos son secreto de estado, por lo que nadie en Roma sabe realmente cómo son esas nuevas tierras. Vinland significa “Tierra del Vino”, lo que puede indicar que son más cálidas que las demás tierras vikingas; aunque la familia de Leif son conocidos por sus embustes: su padre llamó “Tierra Verde” a una enorme isla helada, y quizás el nombre de Vinland no sea más que otro truco para animar a su gente a colonizarla. Algunos dicen que podría tratarse de Avalon, la isla al oeste del mar donde Arturo, el viejo rey de Britania, duerme. Otros creen incluso que los vikingos podrían haber llegado al otro lado del Océano, y que Vinland podría ser Cipango, la gran isla al este de Catay (pero de ser así los comerciantes vikingos estarían inundando los mercados imperiales con seda y especias, y eso no está sucediendo). En cualquier caso, lo que sí se sabe es que multitud de vikingos están emigrando hacia el oeste, muchos a la fuerza. Algunos dicen que en una o dos generaciones, Escandinavia habrá quedado desierta, y todos los vikingos se habrán trasladado al Oeste, desapareciendo para siempre de la Historia.

Britania

Britania, al igual que Hibernia, son territorios salvajes. Anteriormente se las disputaban el Imperio y los vikingos, pero en el tratado de Aquisgrán ambas potencias renunciaban a sus aspiraciones sobre estas islas. Britania está dividido en  Inglaterra y Escocia.

Inglaterra es un reino germano, gobernado por Etereld, descendiente de aventureros germanos que acudieron a Inglaterra para aprovecharse de las guerras civiles que siguieron al abandono de los romanos. La mayoría de la población es romana o celta, habla latín, y adora a los dioses de su pueblo, y siguen esperando el retorno de Arturo, su legítimo rey.

Escocia, gobernado por Kenneth III, es un pueblo bárbaro, que no pudo ser conquistado por los romanos ni, posteriormente, por los vikingos.

Irlanda era una colonia vikinga, pero ahora han tenido que abandonarla. Dublín, la ciudad más importante de la isla, es una ciudad estado de vikingos que se han desvinculado del gobierno de Leif. El resto de la isla está ocupado por salvajes tribus celtas.

Hispania

León

León surgió a partir de los restos del Reino Visigodo, tras la invasión árabe. En los tres siglos que han transcurrido desde entonces, han vivido en guerra constante, y han reconquistado parte de sus viejos territorios. De todos los territorios del viejo imperio romano, es donde más poder tienen los germanos, aunque sean una minoría, y muy pocos latinos consiguen acceder a posiciones de poder. La estructura social es similar a la de Germania, con el reino dividido en pequeños feudos, donde su señor tiene poder casi absoluto. La monarquía es electiva, y, a la muerte del rey, los nobles del reino se reúnen para elegir entre ellos a su sucesor. El rey actual es Alfonso V.

Los leoneses consideran su guerra contra los árabes como una lucha religiosa, como un conflicto de civilizaciones, como la de los griegos contra los persas. Se consideran los elegidos de Wotan, y el Valhalla está esperando aquellos que mueran en luchando contra los árabes. La adoración a otros dioses fuera de los Aesir está prohibida en León, y muchos romanos han sido encarcelados y privados de sus propiedades por continuar el culto a sus dioses. En el Norte del reino está la ciudad de Balderburgo, la capital espiritual del reino. En él hay un templo dedicado a Balder donde se dice que reposan los restos del dios, muerto por las trampas de Loki. Siegfried nunca ha reconocido la autenticidad de este sepulcro.

Castilla

Castilla lleva poco más de una generación como reino independiente. En el 494, García Fernández, uno de los más importantes nobles leones, abandonó su religión para convertirse en devoto de Mithra. El rey de León, Ramiro III, le ordenó que regresara al culto a los Aesir. García se declaró independiente.

Su hijo, Sancho García, es ahora el rey de Castilla. También él adora a Mithra, pero lo combina con el culto a los Aesir, por presiones de muchos de sus nobles, que, aunque apoyaron la independencia por creen que convenía a sus intereses, nunca abandonaron su religión ni el fanatismo propio de los leoneses.

Navarra

Navarra es un pequeño reino en los Pirineos, fundado por Íñigo Arista, un mercenario que luchó a favor de Carlomagno en su rebelión. Arista, sabiendo que era una guerra perdida, abandonó a su patrón, y viajó con sus hombres hasta su tierra natal, ocupada por los árabes. En pocos años, Arista consiguió fundar un estado independiente, en el que se otorgó el título de Dictator.

Antes de la Rebelión, Arista había combatido por Bizancio contra los árabes, siendo iniciado en los Misterios Órficos. Aunque la mayoría de la población navarra adora a los dioses romanos, las elites del país han adoptado las costumbres de su fundador, y no es infrecuente que los nobles navarros viajen a Grecia, o incluso Asia Menor, para iniciarse en alguna de las religiones mistéricas.

Aragón

Aragón fue fundado tras la caída de Carlomagno, por el hechicero Turpin, uno de los lugartenientes de Carlomagno. El porqué de que Turpin escapara a la venganza de Siegfried nunca se ha sabido. La mayoría piensan que Turpin entregó a Carlomagno, y que Aragón fue el premio por ello, y el que Turpin entregara al Emperador a algunos partidarios de Carlomagno que buscaban refugio en el nuevo estado ibérico, parece apoyar esta teoría. Otros creen que Siegfried estaba demasiado ocupado en  reorganizar su imperio como para ocuparse de vengarse de Turpin. Y hay quienes dice que Turpin conocía demasiados secretos, que sabía incluso cómo vencer al Emperador, y que este le dejó en paz por miedo.

Hace ya más de doscientos años de la muerte de Turpin, y Aragón continua existiendo, sirviendo de colchón entre los árabes de Al-Andalus y el Imperio. El sistema de gobierno sigue siendo una República, a la manera romana, gobernada por un Senado presidido por dos cónsules.

Barcelona

El último reino europeo de Hispania es el condado de Barcelona, un pequeño feudo escindido del Imperio en los turbulentos años que siguieron a la rebelión de Carlomagno. Barcelona es tributaria del Imperio, y, como Navarra y Aragón, debe actuar de colchón para evitar una guerra directa con los árabes.

Bizancio

Al este del Imperio se extiende el Imperio bizantino. Está muy lejos de su época de máxima gloria, cuando llegó a desafiar a Siegfried: han sido invadidos por el este por los árabes, perdiendo casi todos sus territorios en Asia, y por el oeste por los eslavos; pero sigue siendo un poderoso rival, y en los últimos años parece estar recobrando aparte de su esplendor, con la reconquista de Bulgaria, Croacia y Antioquía. La capital, Bizancio, es la ciudad más grande del mundo, y en él está la Hagia Athena, el inmenso templo de Athena que rivaliza con las maravillas de la antigüedad.

También en Bizancio están muchos de los lugares más sagrados del mundo: Eleusis, hasta donde miles de personas viajan todos los años para iniciarse en los Misterios, Olimpia, donde cada cuatro años se celebran las Olimpiadas, el festival religioso-deportivo en honor de Zeus y los demás Olímpicos, y, sobre todo, Delfos, el Centro del Mundo, el oráculo infalible, consultado por reyes de todo el mundo conocido.

Y en Atenas está la Academia, la escuela de Filosofía fundada por Platón. Tras siglos de estudiar el mundo, los platónicos se convencieron de que podían influir en su forma, de que la Geometría no sólo podía ser leída, sino también diseñada, y se convirtieron en los magos más poderosos del mundo. Sus poderes, basados en ecuaciones y silogismos, son extraños para los hechiceros occidentales, y rompen con increíble facilidad las barreras que estos consideran infranqueables.

Actualmente está gobernado por Basilio II.

Los eslavos

En los últimos siglos han llegado desde el Este los pueblos eslavos, fundando países en tierras antes pertenecientes a Bizancio, y atacando a menudo las fronteras orientales del Imperio. Sus costumbres son bárbaras, y adoran a dioses cuyos nombres nunca habían sido escuchados antes en occidente.

Los árabes

Los reinos árabes, surgidos a partir de la Federación de Comercio que Muhammad fundó hace casi trescientos años, se han convertido en poderosos imperios, enriquecidos por el comercio con Oriente y África. Y su lenguaje, el árabe, que en un principio era sólo la lengua de la elite conquistadora, se ha extendido a casi toda la población, desplazando al latín y al griego.

Asia Menor

El antiguo Califato Abasida está ahora fragmentado en muchos pequeños reinos: Siria, Persia, Azerbayán… Siguen siendo inmensamente ricos, aunque viven con  la amenaza de Bizancio, que desea reconquistar sus viejos territorios.

Estos estados son muy visitados por gente religiosa del todo el mundo conocido, pues son la cuna de populares cultos, como los de Mithra o Adonis.

El Califato Fatimí. La Gran Biblioteca

El Califato Fatimí, el más importante de los reinos árabes, ha sido también en el que la población árabe ha sido más cambiado por las costumbres locales.

En Alejandría está la Gran Biblioteca, el más importante centro de saber del mundo, adonde acuden eruditos de todo el mundo. La mayor parte son del territorio fatimí, o de los reinos árabes de Asia e Hispania, pero también hay muchos de Europa Occidental. La presencia de bizantinos es menor, pues estos prefieren ir a la Academia, pero siempre hay algunos que se ven atraídos por el esplendor de la Biblioteca. Y, aunque pocos, los hay que acuden desde la India o China, e incluso algunos sabios negros del sur de África. En la Biblioteca se habla griego, y esa lengua ha llenado todo el reino, sustituyendo al árabe. La Biblioteca es ahora mucho más esplendorosa que en los tiempos anteriores a la conquista árabe, pues lo basileos bizantinos preferían favorecer a la Academia, y su comunicación con Oriente era mucho menor que la de los fatimís.

Las elites del califato hablan griego, y adoran a dioses egipcios y griegos. La lengua egipcia, y sus jeroglíficos, es hablado ya por muy pocos, pero sigue utilizándose para la religión. El pueblo habla en su mayor parte griego. En las regiones occidentales se habla sobre todo latín, junto con el griego y algunas lenguas nativas. Se adora a dioses romanos, griegos, fenicios y locales.

Al-Andalus

Hace cien años, Al-Andalus podía rivalizar con el Imperio, y con Bizancio; y Córdoba. Ahora, pese a sus riquezas, pese a que Córdoba sigue siendo la segunda ciudad más grande de Occidente, superada sólo por Roma,  está en un periodo de decadencia, y los reinos del Norte han recuperado muchos de los antiguos territorios godos.

Gran parte de la población de Al-Andalus se ha arabizado en los tres siglos de dominio Omeya, y utilizan ahora el árabe como su idioma; y los dioses romanos han sido casi olvidados en este país. La diosa estatal es Ishtar, a quien está dedicado el templo de Córdoba, el más magnífico de Occidente.

Los judíos

Desde que fueron expulsados de su país, y dispersados por todo el Imperio, los judíos se establecieron en las principales ciudades de Europa y los reinos árabes; y cuentan con algunos de los más ricos comerciantes, prestamistas y eruditos del mundo.par

Los judíos tienen una extraña religión, llena de misteriosos rituales, y adoran a un sólo dios, que les ha prohibido rendir culto a ningún otro. Este dios les profetizó que algún día les enviaría al Medias, un rey que les devolvería su reino, y reconstruiría el templo de Salomón en Jerusalén,  y quizás estableciese un Imperio mayor y más duradero aún que el de Siegfried; pero, pese a que a lo largo de los siglos han aparecido muchos que se han presentado como el Mesías, ninguno ha cumplido las profecías, y ellos siguen esperando.