Alatriste
Una excelente recreación de una época, nuestro Siglo de Oro, hasta ahora tristemente desaprovechada para el cine.

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

Con estos versos describía Quevedo (magníficamente interpretado aquí por Juan Echanove) el estado de España en su época: un imperio en decadencia, un país en ruinas. Y esto es lo que se nos muestra con maestría en Alatriste, la adaptación al cine de las novelas (que no he leído, luego no puedo opinar sobre su traslación a la pantalla) de Arturo Pérez Reverte. La historia comienza en Flandes, y los años pasan rápidamente (demasiado rápidamente: quizás aquí esté el mayor defecto de la película: el intentar abarcar demasiado, demasiadas historias, demasiados años, en dos horas y media. A veces falta el profundizar en las motivaciones de los personajes, vemos las conspiraciones sólo desde la superficie) para mostrarnos el Madrid de los últimos Austrias, duelos de espadachines embozados tras sus capas y sus sombreros de ala ancha en sus lóbregas y sucias callejuelas, las conspiraciones en palacio, la guerra en Flandes y la rendición de Breda, el ascenso de Velázquez como el pintor de la corte, la caída en desgracia de Quevedo…
Los actores hacen todos un excelente trabajo,y en especial, Viggo Mortensen, el protagonista. Y el que tenía el reto más difícil, por la importancia del papel, por ser extranjero… Pero crees por completo en su personaje, en que es un viejo soldado leonés, con décadas tras de sí en los Tercios.
Es cierto, eso sí, que yo estaba predestinado a que me gustara: Una película de espadachines en el Siglo de Oro, a poco que fuera correcta, me habría convencido. Y que en ese día concreto, el domingo 3 de septiembre del 2006, mis niveles de patriotismo estaban por las nubes, y se me ponía la carne de gallina escuchando aquello de “Somos un Tercio español”, pero es, como mínimo, una muy buena película. Y me alegra sobre todo que se haga una gran producción sobre nuestro Siglo de Oro. Ojalá sea la primera de muchos vistazos a nuestra historia. Ya está bien de películas sobre la Guerra Civil.